La tarde del 8 de diciembre de 1931, día de la transmisión del mando supremo, Haya de la Torre concurrió como de costumbre
al Seminario de Oradores Apristas de Trujillo. Esa mañana, en la capital del país, el fraude electoral había quedado consumado.
Sánchez Cerro ya se encontraba en Palacio de Gobierno, ungido como presidente de la república. En su mensaje de toma de posesión
ante el Congreso Constituyente, en inequívoca alusión al movimiento aprista, el comandante convertido en mandatario señaló
que la
seguridad del estado se encontraba amenazada por el desarrollo de “peligrosas ideas políticas, económicas y sociales”
y que frente a dicha amenaza, su gobierno defendería “el orden social y la estabilidad de las instituciones
nacionales” sin interesarle “ni el origen, ni la magnitud del peligro”.
Ese atardecer, al llegar Haya a la Casa Aprista
de Trujillo, miles de voces lo saludaron con un clamor angustioso. Víctor Raúl, abandonando su cátedra del curso de Aprismo que había dictado durante tres meses seguidos, ocupó la tribuna del Comité Aprista de su ciudad natal
y pronunció la siguiente oración. En medio de un profundo silencio, Haya de la Torre anunció la dictadura sanchezcerrista
y señaló el camino a seguir. He aquí la versión electrónica del discurso profético
del primer día de la tiranía de los dieciséis meses, sin duda la más bella pieza oratoria de Víctor Raúl, reafirmación de
fe en el aprismo moral y revolucionario, es decir en el aprismo verdadero.
Editorial
APRA Global
Internet, 7 de julio de 2005